Hace ya meses que esta nuestra noble y humilde productora se adhirió al manifiesto por la Libertad en la Red, y creemos que es buen momento, por no decir el momento ideal, para hacer hincapié de nuevo en nuestra negativa rotunda a la aprobación de la reforma de la Ley de Economía Sostenible que propone el gobierno.

Es difícil, incluso en estos días navideños, que se suponen puros y libres de malas vibraciones, alzar una mano blanca y pedir libertad en el mundo digital que ha crecido con nosotros y que supone hoy una gran parte de las vidas de muchas personas, incluídos nosotros, que distribuimos nuestras obras a través de internet amparadas bajo una licencia Creative Commons de la que estamos más que orgullosos, y pretendemos, aunque sabemos que el camino es escarpado, ser la primera productora española en facturar un largometraje a nivel nacional bajo Creative Commons.
Dicho esto, queda declarada nuestra oposición a esta reforma infame, a esta canallada a la libertad perpetrada por los que debieran defenderla. En Woo! Producciones creemos en la cultura libre y en el acceso a la información, creemos en el derecho -ficticio, por desgracia- a internet de cada ciudadano, derecho que ahora se pretende censurar.
¿Es que somos ese pueblo ciego, mudo y sordo? ¿Ese pueblo de caricatura medieval?
Es momento, lectores, de alzar esa mano blanca. De protestar cuando las cosas se hacen mal. Es momento de reflexionar y pensar si la censura es algo propio de este 2010 que se acaba o del 2011 que se nos viene encima, negro como el más profundo de los pozos.
Es momento también de informarse, de contrastar información; es momento de saber que hay cosas más allá de la primera plana de El Mundo o El País.
Es hoy más que nunca cuando debemos conocer casos de usuarios de P2P que han salido victoriosos, casos de webmasters de trackers que han salido victoriosos. Es momento de saber que hay jueces que no dudan en decir que el derecho a la copia privada sigue existiendo en este país cañí y silencioso.
Luxemburgo declara el canon ilegal a las empresas. Es un paso al frente.
No permitamos que quien vela por nuestros derechos se tome el lujo de modificarlos para bien. No dejemos que las presiones multinacionales hagan mella en nuestra libertad.
En definitiva, defendamos la libertad de la red como la libertad del único mundo en el que el pequeño puede escapar al grande; no dejemos que el 2011 se convierta en nuestro 1984 o en nuestro Farenheit 451 digital.
Atentamente,
Un ciudadano.












